La próxima generación de computación podría comprometer los sistemas criptográficos que protegen Bitcoin, Ethereum y millones de activos digitales en redes públicas. Carlos Kuchkovsky, CEO de QCentroid, y Francisco Benitez, director de innovación y prospectiva de Fidesol, explican en qué punto estamos, qué está en juego y cómo la industria está trabajando para afrontar este desafío.
Un cambio de era que se acerca más rápido de lo previsto
Durante décadas, la criptografía que protege internet —y con ella las criptomonedas— ha descansado sobre un pilar matemático aparentemente indestructible: ciertos cálculos son tan complejos que ningún ordenador convencional podría resolverlos en un tiempo razonable. Factorizar números enormes o descifrar logaritmos discretos en curvas elípticas llevaría millones de años incluso a las máquinas más potentes actuales. Sobre esa dificultad se asienta la confianza en Bitcoin, Ethereum y prácticamente toda la infraestructura de seguridad digital del mundo.
La computación cuántica no opera según las mismas reglas. En lugar de procesar información en bits convencionales, los ordenadores cuánticos utilizan qubits que pueden existir en múltiples estados simultáneamente, lo que les permite explorar millones de soluciones en paralelo. Esto reduce de millones de años a horas —o incluso minutos— la resolución de los problemas que hoy hacen seguras nuestras comunicaciones digitales.
En marzo de 2026, un estudio conjunto de Google Quantum AI, la Ethereum Foundation y la Universidad de Stanford redujo drásticamente las estimaciones previas: los qubits necesarios para comprometer la criptografía de Bitcoin bajaron de 9 millones a unos 500.000, y el tiempo de ejecución pasaría de días a aproximadamente 9 minutos. El margen que antes parecía cómodo se ha estrechado de forma significativa.
¿Cuál es realmente el problema?
Para entender el alcance del problema conviene precisar qué parte del ecosistema blockchain sería vulnerable. La estructura de la cadena de bloques —el registro distribuido, el mecanismo de consenso, la descentralización— permanece robusta frente a ataques cuánticos. Lo vulnerable es la capa que verifica que una transacción la está autorizando su legítimo propietario. “No es que alguien vaya a tumbar la cadena de bloques. Lo que es vulnerable es la capa de identidad: la criptografía que demuestra que tú eres tú. Es como si alguien pudiera duplicar tu firma manuscrita de forma indistinguible del original. La caja fuerte sigue siendo invulnerable, pero tu llave se puede copiar”, explica Carlos Kuchkovsky, CEO de QCentroid.
Cada transacción en Bitcoin o Ethereum utiliza el algoritmo ECDSA —Elliptic Curve Digital Signature Algorithm— para autenticar al propietario de los fondos. Un ordenador cuántico con los qubits suficientes podría deducir la clave privada a partir de la clave pública visible en la blockchain y vaciar cualquier cartera. Francisco Benítez añade un matiz que agrava el panorama: la amenaza es retroactiva.“El problema se extiende retroactivamente a toda la historia de la cadena. Bitcoin expone las claves públicas en el momento de las transacciones, y cualquier dirección que alguna vez haya enviado fondos tiene su clave pública registrada permanentemente. Llegado el Q-Day, no solo estarían en riesgo las carteras activas; también estarían expuestos los fondos de toda la historia del ledger público, incluidas las carteras de Satoshi Nakamoto, que acumulan cerca de un millón de bitcoins”, apunta Francisco Benítez, director de innovación y prospectiva de Fidesol.
La pregunta que más condiciona la urgencia es cuándo llegará el Q-Day. Nadie lo sabe con certeza, pero las estimaciones más recientes han reducido de forma significativa el margen disponible. “Hace tres años eso parecía ciencia ficción; hoy es un paper con coautoría de una de las mayores plataformas blockchain del mundo. Los procesadores cuánticos más avanzados tienen hoy unos 10.000 qubits físicos. Aún estamos lejos, pero ya no estamos a cien órdenes de magnitud como se decía hace cinco años. Estamos a unas 50 veces. Y la propia Google ha fijado 2029 como fecha límite para migrar sus propios sistemas de autenticación”, añade Kuchkovsky.
¿Cómo está respondiendo la industria?
En agosto de 2024, el National Institute of Standards and Technology (NIST), la agencia de administración de tecnología del departamento de comercio estadounidense, formalizó tres algoritmos de criptografía post-cuántica —CRYSTALS-Kyber, CRYSTALS-Dilithium y SPHINCS+—, proporcionando por primera vez estándares sólidos sobre los que construir alternativas seguras. OpenSSL, la base criptográfica de gran parte de internet, incluye soporte post – cuántico completo desde mediados de 2025. Para Carlos Kuchkovsky, “estamos pasando del «ser conscientes» al «ponerse a construir». Ethereum lleva ocho años preparándose y confirmó la investigación de Google. Solana fue la primera gran red en ejecutar firmas post-cuánticas en testnet, en diciembre pasado. Ripple publicó un roadmap de cuatro fases para proteger el XRP Ledger para 2028.”
Bitcoin presenta un caso aparte. Su gobernanza completamente descentralizada, que históricamente ha sido su mayor fortaleza, se convierte aquí en su mayor obstáculo. “Actualizar los protocolos criptográficos de Bitcoin exigiría un consenso prácticamente imposible entre mineros, desarrolladores, exchanges y holders con intereses muy diversos. Paradójicamente, esa descentralización que es su virtud inicial es, actualmente, el principal obstáculo para responder a una amenaza sistémica. En cualquier sistema financiero convencional, los reguladores pueden coordinar una respuesta. En Bitcoin no hay nadie al mando cuando la casa se quema”, añade Benítez.
La otra cara: computación cuántica como oportunidad
El relato dominante tiende a centrarse en la amenaza. Pero Kuchkovsky advierte que la computación cuántica también abre oportunidades significativas para el ecosistema blockchain.“Los algoritmos cuánticos pueden resolver problemas de optimización que hoy son computacionalmente intratables: ¿cuál es la mejor composición de un portfolio de 500 activos tokenizados, ajustada en tiempo real por cien variables de riesgo? ¿Cómo optimizas una cadena de suministro tokenizada con miles de nodos? Esos son problemas donde la computación clásica se queda corta y la cuántica puede marcar la diferencia”.
Entre las aplicaciones con mayor potencial destacan también la generación de aleatoriedad cuántica certificable —fundamental para elegir validadores con la máxima seguridad— y la valoración en tiempo real de activos del mundo real tokenizados (RWA), donde la simulación cuántica podría procesar simultáneamente variables de riesgo climático, evolución de mercado y proyecciones macroeconómicas que escapan a los modelos clásicos.
Conclusión: la transición que ya ha comenzado
La amenaza cuántica a la criptografía no es inminente en el sentido de que vaya a materializarse mañana, pero los plazos de preparación son largos y los sistemas son complejos. Los estándares ya existen. Las grandes plataformas tecnológicas y varios proyectos blockchain están en movimiento. El reto ahora es de velocidad, coordinación y voluntad.
Los usos de blockchain más allá de las criptomonedas —logística, identidad digital soberana, votación electrónica, trazabilidad— están abordando esta transición con mayor seriedad precisamente porque responden ante instituciones y usuarios identificables. Esa diferencia de responsabilidad dice mucho sobre qué versión de blockchain tiene futuro.
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